La página en blanco se abre y es una invitación. La luz tenue a mis espaldas, la hora transgresora, y el silencio de una respiración a lo lejos. La complicidad.
Los colores que son otros en la hora blanquecina de una noche invernal tan vacía, y estas notas atoradas de adjetivos, resabios de un insomnio que no quiere despertar.
Pensamientos melancólicos se atosigan al pasar, como nubes que pasan, y siempre, siempre, se quieren quedar