octubre 25, 2006

Càrcel.

La boca oprimida la delata, ya no sabe còmo contenerlo.
Se le escapa, se le sale por los poros, esto que tanto la condena.
Cuelga de un pèndulo, que sòlo sabe esperar.
Una verdad y mil mentiras, o mil verdades, y la mentira, tàn solo una, y suficiente, que espìa a quien quiera espiar.
Hùmeda la recorro, vacìa, ya no sè què hacer, que màs hacer. Ya no espero, ya no quiero, ya no duele, este vacìo. Està tan vacìo, que ya no lacera, ni deja marcas.

1 comentario:

. dijo...

Está bien. Pero con capítulos así no llegamos nunca al libro...