mayo 31, 2006

Un nudo en el estómago.

Tengo algo acá… me dice Ali. Daba vueltas, iba, venía, se volvía a ir, la escalera quedó con un surco incontenible, desbordante. Ya sé lo que era… me dice. Tristeza. Y se va, a mitigarla, a buscarle cauce, o a qué se yo qué. Después llama, y su cúmulo cobra otro sentido, regresión, el paso del tiempo, la salud, desaparecidos, un choque, alguien que no se preocupa ni de sí mismo, y mucho menos de los demás, una historia, muchas historias, demasiadas en un solo día.
Y me acordé de la reunión con Norma y de la última frase que leí de Susan Sontag: a veces nos instalamos en el terror no para sentir más dolor, sino para dejar de sentirlo definitivamente. Algo así era, o era ese “algo así” lo que a mí me hacía falta. Esa respuesta a mis últimas elecciones de escritura.