Reencuentros.
Ese re de reencontrarse, es un re sospechoso. No es un re de igual, de lo mismo. Prefiero creer que el re de reencuentro es un re de apertura, de inmensidad, de abismo, y, sobretodo, de posibilidad, y de oportunidad. Sí, un reencuentro es algo oportuno, porque si no es “este” el momento justo, no existe reencuentro, ni siquiera azaroso, no.
Y encontrar….encontrarse, encontrarnos…y cuando nos perdimos cabe preguntar?. O quizás, en el re encuentro, ya no cabe preguntar nada más, solo sumergirse en el placer del encuentro, como si todo instante en este mundo se diera por única vez, arrancar ese único pelo, y unirse al kairós, hasta la próxima vuelta.
Ese re de reencontrarse, es un re sospechoso. No es un re de igual, de lo mismo. Prefiero creer que el re de reencuentro es un re de apertura, de inmensidad, de abismo, y, sobretodo, de posibilidad, y de oportunidad. Sí, un reencuentro es algo oportuno, porque si no es “este” el momento justo, no existe reencuentro, ni siquiera azaroso, no.
Y encontrar….encontrarse, encontrarnos…y cuando nos perdimos cabe preguntar?. O quizás, en el re encuentro, ya no cabe preguntar nada más, solo sumergirse en el placer del encuentro, como si todo instante en este mundo se diera por única vez, arrancar ese único pelo, y unirse al kairós, hasta la próxima vuelta.
