noviembre 29, 2005

Dialectos.

Regionalismos varios, siempre encontramos un dialecto en común con aquellos que creemos nuestros amigos. Sin embargo, en un momento, ya no sé cuándo, dejamos de entendernos, o el otro se apropia de nuestra lengua en el afán del engaño. Dialectos irreconciliables, allí donde no existe la palabra en común, lamentablemente, ya nada puede existir.

noviembre 18, 2005


Ikebana.

Erguida, en un contexto un poco extraño, recibiendo todas las miradas. Una señora bien, la mira y me dice : ¿y cuánto sale esto?, y yo pienso…si supiera, si supiera todo lo que me desdibujé para poder lograrlo, para sintetizar el universo en una flor. Si supiera cuánto de desgarro hay en esa vasija que contiene parte de mi ser, si supiera cómo el tallo clavado en esos pinches son en realidad mil pedacitos míos clavados, hundidos, ahogados en el agua cristalina y las piedras que los cubren. Si supiera las cursilerías que estoy por escribir, casi, casi, prosa Corín Tellado. No sale nada, señora, o le va a salir muy caro, llámeme a este teléfono, y si tiene algún evento, me encarga unas cuantas, que le hago precio.

noviembre 16, 2005

Desde el fin del mundo, que no es lo mismo sin mi....

(nostalgia llena de "saudades", palabra, afortunadamente intraducible por su intensidad, gracias).



Querida Karen

O japao nao e o mesmo sem voces aqui... Estamos todos muito separados, e com tanto trabalho a terminar as respectivas teses, que nunca nos vemos. Ja decidimos que nao fico para o doutoramento... esta pausa na vida tem que acabar a qualquer momento, entao que seja este ano. Nao estou zangada com o japao, so estou cansada.

Coisas boas... Continuo na cerimonia, claro, e embora nao seja tao jousu como o guilhermo, la vou conseguindo um bocadinho de concentrasao e paz. A professora levou.nos ao restaurante em Monte Takao... maravilhoso, mas tambem tive que fazer um esforso a comer o sashimi de carpa... horrivel.

Na proxima semana vamos a Coreia, ver uma bienalle de ceramica. O Euler e a Sharon tambem veem conosco e de certeza que vai ser bem divertido.

Alegrome de estares tao bem... como foi a recepcao de todos? lembras.te que tinhamos algum medo do regresso... Espero que tenhas conseguido o emprego das entrevistas. E as caixas como chegaram? E o apartamento, quando vao alugar... Estamos todos ha espera tambem de noticias de uma karenzinha ou de um guizito... Todos aqui falam de que e para breve... como ves no Japao sabemos mais da vossa vida do que voces.
Como estao a Ivana e o Xavier? Nunca mais soubemos nada deles...

Por aqui tudo na mesma, o meu professor nao me fala, o da Sharon insulta.a a todo o momento, o euler continua a comer comida e o Chapolin a comer meninas de 16 aninhos...

Minha linda vou terminar porque hoje tenho cerimonia... conta.me mais coisas... esperamos noticias, e quando chegar da coreia mando fotos.

Beijos grandes cheios de saudades, neste fim do mundo, que nao e o mesmo se voces

Catarina e Ricardo

noviembre 15, 2005

Comienzos

¿Todas las segundas partes son pésimas?, mis instantes anteriores, truncos, algo violentos, lacerados, un poco oscuros, también hablan de lo que soy. No puedo desapegarme de esas impresiones, porque hoy más que nunca, me constituyen. La vuelta modificó ciertas visiones e intensificó otras, no acabo nunca de llegar, y siempre estoy por partir. Palabras que siempre quedan a medio camino, que no pueden extenderse. Un estilo demasiado breve, para ideas a veces demasiado intensas. Oraciones cortas, instantáneas que relampaguean. ¿Y ahora qué?, un nuevo desorden, una nueva oscuridad, pero con algunos destellos. Una novela que pugna por salir, relatos de ausencias muy cercanas

noviembre 14, 2005

La casa de la fantasía.

Fragmento de "Ausencia de Té", novela primogénita.

Allí donde se diluye la percepción. Allí donde el tiempo toma otros matices, acuáticos, suaves, algodonados. Instauro mi hogar, allí. Esa irrealidad que nunca termina de llegar, que siempre me confunde, ese balbuceo en el que cae mi mirada cuando me pierdo en mi casa. Me toma tiempo instalarme, ya todo está casi en su lugar, pero yo no estoy, ni en mi lugar, ni en el de los otros. Casi por llegar siempre, pero detenida en un adiós. Tantos objetos descontextualizados me arrojan ojos húmedos, situación ya inmanejable. Ofelia está inquebrantable en la silla, la mirada puesta en el ficus que no quiere un nuevo hogar, y las hojas se rebelan, en el piso. El agua no alcanza para barrer. La nueva maceta hasta cambió de color, y no encuentra la camperita marrón que combina con la pollera.
Sale apurada al trabajo, el libro de Ana Kazumi en el bolso, para leer en el colectivo, casi tres páginas por viaje, todo calculado. Mariano sonriente en el mostrador, acomodando los pedidos que no paran de salir. El olor a frito ya no se siente, pasados cinco minutos deja de percibirse y perfuma la rutina de repulgues diarios.
-Buen día…dormimos juntos che?- le arroja pacífico, esperanzado siempre en que Ofelia un día despierte de ese letargo invernal y se digne a devolverle un gesto, sólo uno, de todos los que él le brinda siempre.
-Buen día Mariano- le responde oscura, monótona, automática. Corre al baño, se cambia, sale de blanco, impecable, se pone el gorrito y empieza por el relleno. En la radio las noticias, el clima, esa mezcla de datos matutinos que a Ofelia la pone de mal humor, porque le anuncia un comienzo, y ella odia que las cosas comiencen, el recuerdo del inicio, de lo inaugural la tortura. Pero más la atormenta el buen humor de Mariano, su alegría al verla cada día, su insistencia, su cercanía. Nunca la invitó a salir, pero ella sabe que el día va a llegar. En el fondo está decepcionada de que ese día aún no haya llegado, así no tiene que pensar más en que eso va a suceder, así no tiene que esperar. Hace tanto que tiene planeada la respuesta, el discurso que va a utilizar, que tiene ganas de decírselo de una vez así no pierde más tiempo. El teléfono sigue sonando sin parar, y Natalia tiene las manos ocupadas como para atender. Atiende ella, a desgano, resoplando. Lilian le encarga tres docenas para la noche, cumple años Julito y van todos los amigos de la facultad. Ofelia es zurda, y Mariano la observa cada vez que escribe, se detiene siempre en ese placer, disfruta la posición torcida de la libretita, y las retorsiones corporales de Ofelia al escribir. Ofelia levanta la vista y lo mira mirándola, frunce el ceño, Mariano ríe, y sigue en lo suyo. Los zurdos son tan torcidos, piensa Mariano, se empecinan contra la naturaleza. Y Ofelia se empecina, aún no ha descubierto contra qué o quien, pero se empecina. El cabello castaño le cae sobre los ojos, y siempre los aparta con el mismo gesto, la mano izquierda atraviesa el rostro y corre el mechón derecho detrás de la oreja.