diciembre 29, 2005

Reencuentros.

Ese re de reencontrarse, es un re sospechoso. No es un re de igual, de lo mismo. Prefiero creer que el re de reencuentro es un re de apertura, de inmensidad, de abismo, y, sobretodo, de posibilidad, y de oportunidad. Sí, un reencuentro es algo oportuno, porque si no es “este” el momento justo, no existe reencuentro, ni siquiera azaroso, no.
Y encontrar….encontrarse, encontrarnos…y cuando nos perdimos cabe preguntar?. O quizás, en el re encuentro, ya no cabe preguntar nada más, solo sumergirse en el placer del encuentro, como si todo instante en este mundo se diera por única vez, arrancar ese único pelo, y unirse al kairós, hasta la próxima vuelta.

diciembre 26, 2005

La espera.

Te miro y ya no sos el mismo. O sí, y yo otra. Nunca hubo un gran diálogo entre nosotros, pero en el fondo, yo sentía esa complicidad que generan los años de amistad, en el fondo, yo sentía todas las charlas que nunca tuvimos en común, y esperaba que algún día, las palabras surgieran. Carácter cerrado si los hay, el tuyo. Siempre mirando los zapatos, siempre para abajo, y adentro. No sé hasta qué punto divisabas algo, que tan profundo llegaba tu mirada, que respuestas encontrabas en ese silencio pasmoso. Pero ese eras vos, y punto. Esa era yo, y punto. Y un día ya no hubo posibilidades. Y un silencio más pesado se apoderó de la situación, un aroma a búsqueda.
Hasta que frente a frente, me esquivan tus ojos, y mi trago tiene un sabor raro, porque espero no sé qué, pero espero.

diciembre 15, 2005

BAJO MARIA...Y EL VITRAL.
A continuación, y sin ánimo de opacar las cartas de amor que van y vienen a La Nueva Provincia de Maxi y su blog, transcribo una nota publicada en una pàgina que descubrí hace muy poco, y que los invito a visitar... www.valoresreligiosos.com.ar, IMPERDIBLE, y...sin comentarios.
DESPUÉS DEL ACCIDENTE
La muerte no debe quebrar la esperanza
El obispo de Catamarca recordó a mujer que murió al caer vitral de la catedral. Pidió defender la vida.
El obispo de Catamarca, monseñor Elmer Osmar Miani, se refirió a la caída de un vitral de la catedral que provocó la muerte de una feligresa y heridas a otra, y recordó que "el misterio de la muerte no debe resquebrajar la esperanza del cristiano".El prelado pidió experimentar en forma personal el consuelo y fortaleza, porque "nuestros muertos, queridos hermanos, son llevados al encuentro de Cristo, con quien permanecerán para siempre"."Esta hermana que murió el miércoles lo hizo en compañía de María, quien es garantía de fidelidad y perseverancia -aseguró-. Aunque las circunstancias de su trágico fallecimiento causen desazón, desfallecimiento y comprensible angustia, ha de servir de consuelo a todos, especialmente a sus seres queridos, la certeza de que María jamás abandona a quienes junto a Ella perseveran en la fe, la esperanza, la piedad y el amor".Monseñor Miani sostuvo que "como reacción de fe al trágico acontecimiento en el interior de la catedral-basílica, debe movernos a confesar con precisión y firmeza el valor de la vida humana y de su carácter inviolable"."A través de ese suceso -subrayó- nos sentimos llamados por Dios a respetar, defender, amar y servir a la vida, a toda vida humana; con la íntima certeza de que sólo siguiendo este camino encontraremos justicia, concordia, libertad, paz y felicidad".

diciembre 07, 2005


Delicias de Marguerite.


A propósito de El Pabellón de Oro de Mishima: “La ambivalencia amor-odio que el novicio siente por el Pabellón de Oro se convierte además en una alegoría. Un crítico europeo ha visto en ella, a mi juicio erróneamente, sobre todo en la fecha en que el texto fue escrito, el símbolo del cuerpo, al que Mishima concede una especie de valor supremo, precisamente por ser destructible, y sobre todo, quizás, a condición de destruirlo por su propia mano. Visión a la vez sofisticada y primaria, como tantas otras de la crítica de nuestro tiempo, que no tiene en cuenta el momento específico en que se sitúa un libro en el transcurso de una vida y que se empeña en ligar al autor con su obra por medio de cables, en lugar de hacerlo con finos capilares”.
Yourcenar, Marguerite; Mishima o la visión del vacío.

diciembre 02, 2005

Posibilidad.

Tinta y papel sobre la cama, un último gesto

o el comienzo de muchos.

Escribí: todo para dar

Y preferí cerrar los ojos
anidándome allí,
en la inmensidad de ese mar.

noviembre 29, 2005

Dialectos.

Regionalismos varios, siempre encontramos un dialecto en común con aquellos que creemos nuestros amigos. Sin embargo, en un momento, ya no sé cuándo, dejamos de entendernos, o el otro se apropia de nuestra lengua en el afán del engaño. Dialectos irreconciliables, allí donde no existe la palabra en común, lamentablemente, ya nada puede existir.

noviembre 18, 2005


Ikebana.

Erguida, en un contexto un poco extraño, recibiendo todas las miradas. Una señora bien, la mira y me dice : ¿y cuánto sale esto?, y yo pienso…si supiera, si supiera todo lo que me desdibujé para poder lograrlo, para sintetizar el universo en una flor. Si supiera cuánto de desgarro hay en esa vasija que contiene parte de mi ser, si supiera cómo el tallo clavado en esos pinches son en realidad mil pedacitos míos clavados, hundidos, ahogados en el agua cristalina y las piedras que los cubren. Si supiera las cursilerías que estoy por escribir, casi, casi, prosa Corín Tellado. No sale nada, señora, o le va a salir muy caro, llámeme a este teléfono, y si tiene algún evento, me encarga unas cuantas, que le hago precio.

noviembre 16, 2005

Desde el fin del mundo, que no es lo mismo sin mi....

(nostalgia llena de "saudades", palabra, afortunadamente intraducible por su intensidad, gracias).



Querida Karen

O japao nao e o mesmo sem voces aqui... Estamos todos muito separados, e com tanto trabalho a terminar as respectivas teses, que nunca nos vemos. Ja decidimos que nao fico para o doutoramento... esta pausa na vida tem que acabar a qualquer momento, entao que seja este ano. Nao estou zangada com o japao, so estou cansada.

Coisas boas... Continuo na cerimonia, claro, e embora nao seja tao jousu como o guilhermo, la vou conseguindo um bocadinho de concentrasao e paz. A professora levou.nos ao restaurante em Monte Takao... maravilhoso, mas tambem tive que fazer um esforso a comer o sashimi de carpa... horrivel.

Na proxima semana vamos a Coreia, ver uma bienalle de ceramica. O Euler e a Sharon tambem veem conosco e de certeza que vai ser bem divertido.

Alegrome de estares tao bem... como foi a recepcao de todos? lembras.te que tinhamos algum medo do regresso... Espero que tenhas conseguido o emprego das entrevistas. E as caixas como chegaram? E o apartamento, quando vao alugar... Estamos todos ha espera tambem de noticias de uma karenzinha ou de um guizito... Todos aqui falam de que e para breve... como ves no Japao sabemos mais da vossa vida do que voces.
Como estao a Ivana e o Xavier? Nunca mais soubemos nada deles...

Por aqui tudo na mesma, o meu professor nao me fala, o da Sharon insulta.a a todo o momento, o euler continua a comer comida e o Chapolin a comer meninas de 16 aninhos...

Minha linda vou terminar porque hoje tenho cerimonia... conta.me mais coisas... esperamos noticias, e quando chegar da coreia mando fotos.

Beijos grandes cheios de saudades, neste fim do mundo, que nao e o mesmo se voces

Catarina e Ricardo

noviembre 15, 2005

Comienzos

¿Todas las segundas partes son pésimas?, mis instantes anteriores, truncos, algo violentos, lacerados, un poco oscuros, también hablan de lo que soy. No puedo desapegarme de esas impresiones, porque hoy más que nunca, me constituyen. La vuelta modificó ciertas visiones e intensificó otras, no acabo nunca de llegar, y siempre estoy por partir. Palabras que siempre quedan a medio camino, que no pueden extenderse. Un estilo demasiado breve, para ideas a veces demasiado intensas. Oraciones cortas, instantáneas que relampaguean. ¿Y ahora qué?, un nuevo desorden, una nueva oscuridad, pero con algunos destellos. Una novela que pugna por salir, relatos de ausencias muy cercanas

noviembre 14, 2005

La casa de la fantasía.

Fragmento de "Ausencia de Té", novela primogénita.

Allí donde se diluye la percepción. Allí donde el tiempo toma otros matices, acuáticos, suaves, algodonados. Instauro mi hogar, allí. Esa irrealidad que nunca termina de llegar, que siempre me confunde, ese balbuceo en el que cae mi mirada cuando me pierdo en mi casa. Me toma tiempo instalarme, ya todo está casi en su lugar, pero yo no estoy, ni en mi lugar, ni en el de los otros. Casi por llegar siempre, pero detenida en un adiós. Tantos objetos descontextualizados me arrojan ojos húmedos, situación ya inmanejable. Ofelia está inquebrantable en la silla, la mirada puesta en el ficus que no quiere un nuevo hogar, y las hojas se rebelan, en el piso. El agua no alcanza para barrer. La nueva maceta hasta cambió de color, y no encuentra la camperita marrón que combina con la pollera.
Sale apurada al trabajo, el libro de Ana Kazumi en el bolso, para leer en el colectivo, casi tres páginas por viaje, todo calculado. Mariano sonriente en el mostrador, acomodando los pedidos que no paran de salir. El olor a frito ya no se siente, pasados cinco minutos deja de percibirse y perfuma la rutina de repulgues diarios.
-Buen día…dormimos juntos che?- le arroja pacífico, esperanzado siempre en que Ofelia un día despierte de ese letargo invernal y se digne a devolverle un gesto, sólo uno, de todos los que él le brinda siempre.
-Buen día Mariano- le responde oscura, monótona, automática. Corre al baño, se cambia, sale de blanco, impecable, se pone el gorrito y empieza por el relleno. En la radio las noticias, el clima, esa mezcla de datos matutinos que a Ofelia la pone de mal humor, porque le anuncia un comienzo, y ella odia que las cosas comiencen, el recuerdo del inicio, de lo inaugural la tortura. Pero más la atormenta el buen humor de Mariano, su alegría al verla cada día, su insistencia, su cercanía. Nunca la invitó a salir, pero ella sabe que el día va a llegar. En el fondo está decepcionada de que ese día aún no haya llegado, así no tiene que pensar más en que eso va a suceder, así no tiene que esperar. Hace tanto que tiene planeada la respuesta, el discurso que va a utilizar, que tiene ganas de decírselo de una vez así no pierde más tiempo. El teléfono sigue sonando sin parar, y Natalia tiene las manos ocupadas como para atender. Atiende ella, a desgano, resoplando. Lilian le encarga tres docenas para la noche, cumple años Julito y van todos los amigos de la facultad. Ofelia es zurda, y Mariano la observa cada vez que escribe, se detiene siempre en ese placer, disfruta la posición torcida de la libretita, y las retorsiones corporales de Ofelia al escribir. Ofelia levanta la vista y lo mira mirándola, frunce el ceño, Mariano ríe, y sigue en lo suyo. Los zurdos son tan torcidos, piensa Mariano, se empecinan contra la naturaleza. Y Ofelia se empecina, aún no ha descubierto contra qué o quien, pero se empecina. El cabello castaño le cae sobre los ojos, y siempre los aparta con el mismo gesto, la mano izquierda atraviesa el rostro y corre el mechón derecho detrás de la oreja.